Y tú, ¿eres más de hemisferio derecho o de izquierdo?

cerebroMe encantan los mitos que giran en torno a la psicología porque tienen que ver directamente con nuestra vida, con nosotros mismos, con la interacción con los demás, con las cosas de nuestro día a día.  Algunos son divertidos, otros nos dan esperanza. Y como todos los grandes mitos tienen una parte de realidad y otra mucha de fantasía. Lo realmente interesante es descubrir cuanta verdad esconden.

En esta ocasión me gustaría hablarles de otra creencia popular bastante extendida. ¿Habéis oído hablar eso de que el hemisferio izquierdo es más lógico, matemático, que analiza los detalles en particular, que procesa de manera secuencial, que piensa en palabras o números y que, por el contrario, el derecho es global, procesa de forma holística, es intuitivo, pasional y creativo y que piensa en imágenes?

Si esto no os suena, que lo dudo, seguro que habéis oído expresiones del estilo “yo soy más de piel, tu eres más racional”, “mi mente es más analítica, tu más pasional”, “esta persona es muy emocional y aquella muy cuadriculada”, etc. Estás dicotomías por una lado cotidianas no dejan de ser explicaciones reduccionistas del comportamiento y ocultan esta creencia popular. Sin embargo, en las últimas décadas parece que a esto se le han unido las “evidencias científicas” de que usamos más un hemisferio del cerebro que otro y estos tienen funciones bien diferenciadas.

¿Será verdad la creencia de que hay gente que usa más un hemisferio que otro? Separemos el grano de la paja

La especialización hemisférica es un hecho más que contrastado, una característica básica de la organización cerebral. Esta especialización da lugar a funciones distintas, conocidas como asimetría funcional o lateralización de la función. El primero en darse cuenta fue Paul Broca que en 1861 localizó el control del habla en el lóbulo frontal del hemisferio izquierdo.
 Este descubrimiento arrastró con entusiasmo a muchísimos investigadores que desde entonces han ido acumulando un sin fin de estudios que reportan sólidas evidencias respecto a esta función diferenciada de los hemisferios. Pero no fue hasta la segunda mitad del siglo pasado cuando se descubrió que existía una dominancia, o más correctamente, asimetría por parte del hemisferio derecho en tareas de procesamiento espacial y musical.

Hace unos años las geniales investigaciones de Roger W. Sperry con pacientes callostomizados a los que se les secciona el cuerpo calloso (parte del cerebro que permite la comunicación entre ambos hemisferios) con la finalidad de controlar epilepsias severas, comprobaron que existen tareas cognitivas que se realizan con un hemisferio y no con el otro (reconocimiento de imágenes, información verbal, etc). Los hemisferios izquierdo y derecho son relativamente mejores en diferentes actividades mentales, pero ojo, relativamente.

EinsteinPor ejemplo, sabemos que el hemisferio izquierdo es mejor procesando aspectos específicos del lenguaje tales como la gramática o el vocabulario, mientras que el derecho es mejor con la prosodia (entonación y énfasis del discurso). Hasta aquí parece que el mito dice la verdad. Pero comenzamos con los matices. Es igualmente cierto que ambos hemisferios pueden realizar estás habilidades si se les da la oportunidad de hacerlo. De hecho, los estudios en neuroimagen han mostrado que los dos hemisferios se comunican habitualmente en la mayoría de las tareas.

En realidad y citando a McCrone, los hemisferios se diferencian en la forma de procesar las tareas y no tanto en el contenido implicado en ese proceso. Ambos hemisferios son más similares que diferentes en sus funciones.

Estos estudios chocan con aquellos que piensan que los dos hemisferios son dos  diferentes vías de entender el mundo que nos rodea. Pero, ¿de donde salió esta idea y por qué?

Posiblemente se la debamos a Robert Ornstein quien a finales de los noventa trató de unir la psicología científica a otras disciplinas en su famoso libro. Pensaba que dando más énfasis al hemisferio derecho se podían aumentar habilidades y talentos tan valorados como la creatividad. Fue una idea muy golosa que tardó poco en incorporarse, sin haberse estudiado lo suficiente, a diferentes programas de formación de gerentes con amplio éxito en EEUU tales como el “Taller de Pensamiento Creativo Aplicado”  o o libros de gran éxito como “Dibujar con el lado derecho del Cerebro” de Edwards, donde se anima a los lectores a liberar el artista que se encuentra encerrado en su hemisferio derecho. En realidad fue un filón. Imaginad la de dinero que se movió en aquella época (y sigue moviéndose) con la premisa de que esta sociedad actual subestima al hemisferio derecho, el creativo, artístico, pasional y femenino (cuando se mezclan creencias es para echarse a temblar). Empezaron a ofrecer libros, programas, seminarios y charlas que te ayudaban a liberarte de las barreras impuestas por el sistema que quiere que pensemos con el hemisferio izquierdo.

Ya estaba creado el caldo de cultivo para que la New Age de los setenta y ochenta sintiera respaldaba su visión intuitiva y mística del mundo. Con el tiempo esta idea se empezó a desarrollar haciendo giros y más giros de tuerca, que si el hemisferio derecho es global, holístico, intuitivo, artístico, pasional e incluso femenino (nótese la arbitrariedad de las categorías) y el izquierdo es lógico, concreto, lineal, secuencial, analítico y claro está masculino. Así que lo siento querida lectora, usted no podra ser ingeniera, y si lo es, que sepa que ha renunciado a su feminidad. Y si amigo lector dedíquese a la contabilidad o cualquier cosa con números, aléjese del pincel o la guitarra le irá mejor. En resumen, un sin fin de vende humos y cantamañas lo vieron claro, llegando incluso a vender aparatos que sincronizaban las ondas cerebrales de ambos hemisferios para potenciar todas sus características. Ahí queda.

Parece que la jarana fue tal, que se tuvo que acudir a un grupo de expertos, un comité formado por miembros de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, para evaluar si se podía enseñar o no a potenciar las habilidades del hemisferio derecho. Para no cansar, el comité tras un largo periodo de estudios concluyó claramente que “no existe evidencia directa de que la utilización hemisférica diferencial pueda ser entrenada”. Y fueron más allá afirmando que determinados tipos de entrenamiento podrían mejorar algunos estilos de aprendizaje o de solución de problemas, pero tales mejoras no son debidas a cambios en el funcionamiento de los dos hemisferios.

Por último, recientes estudios en neuroimagen usando la técnica de Imagen por Resonancia magnética funcional (fRMI) han descubierto que cuando existe una conexión lateralizada en un hemisferio tiene su correspondiente “pareja contraria” de conexión en el otro hemisferio. Tras dos años de intensas investigaciones los neurocientíficos de la Universidad de Utah afirmaron que “no se han detectado patrones en toda la red neural de ninguno de los hemisferios que evidencie que uno de ellos esté más conectado o activo que el otro en cada persona” Lo que estos científicos nos dicen es que esa tendencia a creer que podemos tener una personalidad más asociada a características de un hemisferio u otro (analítico, reflexivo, calculador o pasional, creativo e intuitivo) no tiene nada que ver con mayor actividad, conexión o dominancia de un hemisferio cerebral.

Así que parece que esta necesidad de dicotomizar, de compartimentar en izquierdo y derecho tiene más que ver con ideales políticos, valores sociales o intereses vanamente comerciales que con la ciencia. La investigación actual sobre las diferencias hemisféricas, incluso por los responsables de descubrir las especialidades de izquierda a derecha, se centra en mostrar cómo funciona el cerebro normal de manera integrada más que en realizar separaciones y categorías arbitrarias y sin fundamento científico.

Sergio García Morilla. Psico·Salud

Centro de Asistencia Psicológica.

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Lectura recomendada:

  • Chichester: Wiley. Corballis, M. C. (2007). The dual-brain myth. In S. Della Sala (Ed.), Tall tales about the mind and brain: Separating fact from fiction (pp. 291– 314). Oxford: Oxford University Press.
  • Druckman, D., & Swets, J. A. (Eds.). (1988). Enhancing human performance: Issues, theories and techniques. Washington, DC: National Academy Press.
  • Geake, J. (2008). Neuromythologies in education. Educational Research, 50, 123–133.
  • Hermann, N. (1996). The whole brain business book. New York: McGraw Hill Professional.
  • Lillienfeld, Jay Lynn, Ruscio y Beyerstein (2010). 50 Great Myths of Popular Psychology: Shattering Widespread Misconceptions about Human Behavior. London: Willey-Blckwell.
  • McCrone, J. (1999). “Right brain” or “left brain”—Myth or reality? New Scientist, 2193, 3 July.
  • Mercer, J. (2010). Child development: Myths and misunderstandings. New York: Sage.
  • Springer, S. P., & Deutsch, G. (1997). Left brain, right brain (5th ed.). New York: W. H. Freeman & Co.

Psicología en Santa Cruz de Tenerife

Sergio García Morilla

Sobre Sergio García Morilla

Psicólogo clínico en Tenerife, especializado en terapia cognitivo conductual y de tercera generación posee una amplia experiencia en evaluación, diagnóstico y tratamiento de trastornos psicológicos en adultos. Twitter: @sergiogarmor

10 Comentarios

  • ximena dice:

    Muy interesantes los temas en general. Me gusta mucho tu Blog. Pero quería hacer una pequeña sugerencia y espero no me lo tomes a mal; Creo que vendría genial no utilizar términos tan difíciles de comprender, o escribir sus significados. Hay gente a la que nos interesa estos temas, para tener un poco más de conocimiento, pero no entendemos del todo el vocabulario. Muchas Gracias

    • Psico·Salud dice:

      Muchas Gracias Ximena por tu comentario.
      Disculpa si existe terminología que no se entienda. No es nuestra intención. Lo que pretendemos con el blog es que los temas que tratamos puedan llegar y ser entendidos por todos. Nos encanta la divulgación de la psicología y si tienes cualquier duda de lo que hemos escrito, por favor, coméntala y estaremos encantados de aclarar aquellos aspectos que no hayamos dejado correctamente explicados.
      Un Saludo.
      Sergio

  • Gema dice:

    si me encanta también la información que compartes muchas gracias , yo solo tengo una pregunta.. yo he escuchado también que las personas que escriben con la mano derecha utilizan mas el hemisferio izquierdo y las personas que escriben con la mano izquierda utilizan mas el derecho, esto es cierto o también parte de un mito? muchas gracias de antemano.
    saludos, Gema.

    • Muchas Gracias por tu comentario Gemma,

      Respecto a tu pregunta, es cierto que existe una clara lateralización en la escritura. Esta lateralidad es consecuencia de la distribución de funciones que se establece entre los dos hemisferios cerebrales. Es por así decirlo una tendencia ya que de esta distribución depende el uso preferente (que no exclusivo) de un segmento sobre su simétrico del cuerpo, derecho o izquierdo, para determinadas acciones o respuestas como puede ser escribir o jugar al fútbol.
      La lateralización es la supremacía, a nivel funcional, de un hemisferio cerebral sobre el otro, lo que proporcionara la preferencia de uso de un hemicuerpo sobre otro, el uso de la parte derecha sobre la izquierda o viceversa. Esto no quiere decir, como comento en el artículo, que otras características más complejas como la personalidad o el carácter posean esta lateralidad, esto si es mito.

      Espero haber aclarado tu duda.
      Un Saludo

  • Cristina dice:

    Me parece un artículo muy interesante, al igual que los otros que tenéis colgados en este blog. Creo que hacéis una buena labor de divulgación de la psicología y de una manera rigurosa. Pero me voy a permitir ser un poco puntillosa con unos términos que has utilizado, en mi opinión, de una manera poco clara. En el párrafo en el que comentas los pretendidos rasgos de cada hemisferio, terminas realizando una ironía sobre lo expuesto (hasta ahí, bien), pero es el contenido donde creo que está el patinazo. Y es mezclando y confundiendo rasgos (femenino, masculino) con sexo (genitalidad) (mujer/hombre), atribuyendo así lo femenino exclusivamente a la mujer, y masculino al hombre… Es una observación para la reflexión. Y mimetizando la manera de terminar el comentario: “Ahí queda”. Un saludo.

    • Muchas Gracias por tu comentario Cristina,

      Con estos artículos pretendemos que la psicología como ciencia llegue al mayor número de personas posible, y que se entienda.
      Respecto a tu comentario tienes toda la razón, existe una confusión entre rasgo y sexo pero, en esta ocasión, fue buscada, una manera simple, exagerada y tópica de abordar el tema. Asociación de Ingeniero, analítico, masculinidad, hombría o Arte, creatividad, feminidad, mujer. Todo muy simple como te percataste y desde luego, inexacto.
      Y estoy muy de acuerdo contigo en la confusión social que existe entre rasgo y sexo, y que esta es una buena observación para reflexionar. Quizás nos de para otra entrada de blog 😉
      Un Saludo.

  • GERARDO dice:

    Buenas tardes me parece muy interesante lo que comentas, en lo personal me inclino en pensar, que si existe una dominancia de uno de los hemisferios en cada uno de nosotros, lo tratare de investigar mas, si me pudieras recomendar bibliografia, con miras a esa direccion te lo agradeceria, he visto con el tiempo que es una realidad, hay personas que en su comprtamiento es mas obio, te agradeceria si me pudieras recomendar baterias de pruebas, lo he puesto en practica en parejas que no se logran entender y al conocerse mejor en ese aspecto de dominancia logran comprender sus diferencias
    gracias
    bye

    • Muchas Gracias por tu comentario Gerardo,

      Al final del texto hay bibliografía recomendada que puede orientarte en los que me preguntas, en el libro de Springer puedes encontrar algunas pruebas de dominancia hemisférica.

      Un Saludo
      Sergio

  • Paulina dice:

    No es totalmente cierto que utilizamos más un hemisferio que otro, ya que el cerebro trabaja en conjunto para realizar todas nuestras actividades. Esto se refiere a una equipotencialidad, la cual afirma que al realizar cierta actividad se “encienden” diferentes partes del cerebro para lograr realizarla. Esto también ha sido comprobado gracias a diferentes herramientas de neuroimagen que permiten ver el cerebro en movimiento, como una “película” del cerebro mientras trabaja. maninfo2017B

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