Hoy se conmemora el Día Mundial del Autismo y no nos gustaría desaprovechar la ocasión de poder aclarar un poco a qué nos referimos cuando hablamos de este trastorno.

Existen conceptos psicológicos que se integran con relativa facilidad en nuestro vocabulario y son utilizados para referirse a cosas que nada tienen que ver con la realidad. Esto es lo que sucede, por ejemplo, con el caso del Autismo. Puede ser por desconocimiento, pero es cierto que en ocasiones oímos el término “autista” de forma peyorativa, para referirse generalmente a personas que no escuchan o que están aisladas o “en su mundo”. Creemos que es importante tener un lenguaje preciso y llamar a las cosas por su nombre, alejándonos de los mitos sin fundamento y sin utilizar etiquetas diagnósticas para referirnos a características, que lejos de contribuir a la expansión y normalización del término, sólo sirven para fomentar el estigma y la impotencia de quienes lo padecen y de sus familiares. Por eso nos gustaría contribuir, en la medida de lo posible a aclarar un poco el concepto.

¿De qué hablamos cuando hablamos de autismo?

Durante mucho tiempo se consideró el autismo como una categoría concreta y limitada, pero ya en 1988, Lorna Wing observó la limitación de este planteamiento e introdujo la posibilidad de considerarlo dentro de un continuo. Esta propuesta fue después desarrollada por Angel Rivière que contribuyó a diferenciar las dimensiones psicológicas alteradas en este grupo que se llamó: Trastornos del Espectro Autista (TEA). Por tanto, cuando hablamos del autismo, no podemos obviar el hecho de que incluye no un único trastorno, sino un amplio abanico de problemas que tienen en común la alteración de una serie de dimensiones psicológicas.

Espectro-autismo-PsicoSalud

Se trata de trastornos del neurodesarrollo, que suponen una desviación cualitativa importante del desarrollo normal. Son detectados generalmente en los primeros años de la vida del niño aunque los déficits se van haciendo más evidentes a medida que crece. No podemos definir un origen o causa determinada y concreta, sino muchos factores que se relacionan con diferentes afectaciones del sistema nervioso. Existe una importante predisposición genética, compleja y multifactorial. Lo demuestra la elevada concordancia que hay en gemelos y la alta incidencia en familias en las que ya hay otro miembro con autismo (es 20 veces más probable que nazca una persona con autismo en una familia en el que ya existen miembros con este trastorno).

Los trastornos del espectro autista incluyen: El Trastorno Autista, el Síndrome de Asperger, el Trastorno  Desintegrativo Infantil, el Trastorno del desarrollo no especificado y el Síndrome de Rett. Con el cambio al último manual diagnóstico de los trastornos mentales (DSM V), se recoge esta idea más dimensional y se denominan por fin “Trastornos del Espectro del Autismo” frente a los antes llamados Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), categoría que incluye a los actuales T. Autista, Asperger, TGD No especificado).

Como decíamos, existen una serie de dimensiones psicológicas que se encuentran afectadas y otras preservadas. Siempre con grados de severidad variable entre unos niños y otros lo que hace que el grupo sea muy heterogéneo. Las áreas que se encuentran afectadas (siempre en mayor o menor medida) son las siguientes:

  • Capacidades socioafectivas: El niño con TEA tiene dificultades para relacionarse con los que le rodean, le cuesta aprender las reglas sociales de una forma natural, compartir focos de interés con sus allegados o interactuar con ellos. También tienen dificultad en manejar la función social de la mirada o comprender expresiones faciales y gestos.
  • pictogramasComunicación y lenguaje: El lenguaje suele estar afectado en las personas con TEA tanto a nivel expresivo comoreceptivo, verbal y no verbal. Como siempre, existen grados, que van desde los que presentan gran dificultad, otros que se comunican gracias al aprendizaje de Sistemas Alternativos o Aumentativos de Comunicación (SAAC) y otros se comunican de forma relativamente eficaz pero presentan más dificultades con la función social del lenguaje (chistes, dobles sentidos, bromas, mentiras y otras comunicaciones no literales) especialmente aquellos que presentan un alto nivel de funcionamiento.
  • Anticipación y flexibilidad: Las personas con TEA presentan también dificultades a nivel cognitivo, son bastante resistentes a los cambios ya que les cuesta anticipar y predecir las cosas que ocurren. De ahí la importancia de establecer rutinas adecuadas y estructuradas; y usar agendas que les permitan anticipar qué sucederá después. Suelen presentar ciertos comportamientos repetitivos o inusuales, estereotipias motoras, rituales y predilección por ciertos temas que llaman poderosamente su interés.
  • Juego simbólico: Tienen dificultades al utilizar la función simbólica del juego y de imitar comportamientos, que puede ir desde una ausencia total de juego de este tipo hasta presentar capacidad para evocarlo pero de forma poco flexible.

Antes de concluir, no me gustaría dejar sin remarcar que en las personas con TEA hay también capacidades que se encuentran preservadas, para ilustrarlo te proponemos que veas este precioso vídeo: “Academia de Especialistas” 

Academia de Especialistas from Miguel Gallardo on Vimeo.

Bibliografía:

  • Brioso, A. (2012). Trastornos del Espectro del Autismo. En Comeche, Mª.I. y Vallejo, M.A, Manual de Terapia de Conducta en la Infancia (pp. 595-629). Barcelona: Dykinson
  • Wing, L. (1988). The continuum of autistic characteristics. En Schopler, E. y Mesivov, G.V. Diagnosis and Assesment in Autism. Nueva York.: Plenum Press.
  • Escobar, M.A., Caravaca, M. Herrero, J.M y Verdejo, M. Necesidades educativas especiales del alumnado con Trastornos del Espectro Autista. Equipo de Orientación Educativa y Psicopedagógica Específico de Autismo y otros Trastornos Graves del Desarrollo. Consejería de Educación, Ciencia e Investigación, Murcia.

Ilustraciones de Miguel Gallardo

 

 

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Autor Psico·Salud

Gabinete de psicología en Tenerife. Especializado en en Psicología de adultos, pareja, infantil y adolescente. ¡Nos apasiona lo que hacemos!

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  • […] Es interesante atender a los retrasos en el desarrollo. ¡Pero ojo!, debemos aclarar algo, el desarrollo de los niños no es perfectamente lineal, frecuentemente tendemos a comparar la consecución de hitos del desarrollo (andar, hablar, controlar esfínteres etc.) con los de otros niños cercanos, creando frecuentes insatisfacciones y frustraciones. En estos momentos surgen las temibles dudas ¿Qué estaré haciendo mal? ¿Tiene mi hijo/a algún problema? Tenemos que tener en cuenta que cada niño tiene su propio ritmo en la adquisición de las áreas de desarrollo, relacionado principalmente con aspectos madurativos y de estimulación, sin embargo existen unas orientaciones en cuanto al margen de edad aproximada a la que lograrlos. Tema a parte merecen los denominados Trastornos del Espectro Autista, de los que ya hablamos aquí. […]

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