Conflictos entre turrones: Sobrevivir a las Navidades en pareja

Llegan las Navidades y todo se llena de mensajes de paz, alegría, amor, fabulosas cenas en familia y románticos planes en pareja. ¿Pero qué pasa cuando no te apetece entonar eso de “noche de paz, noche de amor?” Y es que esta época navideña, con sus preparativos, sus reencuentros esperados (o no tan esperados), los regalos, las fiestas… puede traernos también la sensación de que no podemos abarcarlo todo en tan poco tiempo y empezar a sentir estrés.

Pongamos ahora, que además tienes pareja y por lo tanto, más cosas que resolver: ¿dónde cenamos? ¿Nochebuena en su casa y fin de año en la mía, o cena cada uno por su lado? Tú quieres unas Navidades a tu manera y tu pareja a la suya, y en medio de todo eso, ¡los regalos! Así que empiezas a notar que estáis cada vez más irritables, no llegáis a acuerdos y os ha llegado un saquito de carbón anticipado en forma de discusiones diarias. ¿Cómo ponerse de acuerdo?

No temas, aquí tienes un kit de supervivencia navideña para 2 (obligatorio usarlo en equipo):

Elige el momento y lugar adecuados para hablar: que podáis estar tranquilos, sin gente delante y con tiempo suficiente.

Usa un tono amable, no agresivo ni hiriente para seguir centrados en el qué se ha dicho y no en el cómo se ha dicho. El objetivo es que tu pareja entienda el mensaje que le quieres dar, así que lo mejor es que éste no vaya cargado de acusaciones ni reproches. No es lo mismo decir “no quieres cenar en mi casa porque nunca haces nada por mí”, que “me gustaría que cenáramos en mi casa esta vez, podemos comer al día siguiente en la tuya, ¿qué te parece?” Lo que quieres es lo mismo: cenar en tu casa, pero no suena igual. En la primera, tu pareja estará lista para el contraataque, en la segunda estará lista para negociar. Y negociando es como se llega a acuerdos.

Céntrate en el hecho y no en él/ella. Cuando quieras mostrar desacuerdo, en lugar de decir “eres un desconsiderado”, es mejor “me molesta que hayas decidido el plan sin consultarme”. El foco va hacia lo que se quiere cambiar o expresar, no hacia la persona. Si describimos qué nos ha molestado y cómo nos sentimos, estaremos dejando todo libre de interpretaciones y de juicios y podremos seguir negociando con tranquilidad.

Di cómo te sientes de manera directa, sin sarcasmos ni burlas. No des por hecho que es obvio, por mucho tiempo que llevéis juntos, tu pareja aún no ha adquirido el superpoder de leerte la mente y es mejor que sepa cómo te sientes de primera mano para que lo tenga en cuenta a la hora de proponer alternativas a los planes.

Propón alternativas que encajen en lo que los dos queréis. La clave de llegar a un acuerdo es que los dos os sintáis satisfechos, incluso habiendo cedido en el plan inicial. Piensa que si uno quiere ir a comer a un asador argentino pero el otro es vegetariano, siempre podéis ir a comer a un sitio en el que se ofrezca comida que los dos podáis disfrutar. Id combinando alternativas hasta llegar a la común.

Ponte en su lugar. Para consensuar una solución es necesario que comprendáis qué quiere cada uno y por qué. No te centres únicamente en tus peticiones, escucha a tu pareja y ten en cuenta cómo se siente y lo que quiere.

Dediquen tiempo para vosotros dos. Porque sí, la Navidad también va de todas esas cosas bonitas que salen por la tele, no dejéis sólo espacio para los agobios. Lo más importante es que disfrutén el uno del otro.

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BIBLIOGRAFÍA

  • Capafons, J. y Sosa, C. (2009). Tratando…..problemas de pareja. Madrid: Pirámide (Colección Recursos Terapéuticos).
Psico·Salud

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