Nuevos propósitos: El Retorno.

La llegada del nuevo año es inminente y debemos estar preparados. Esta vez, y como todas las anteriores, no viene solo. Después de las uvas corremos el peligro de atragantarnos con ellos: los propósitos de año nuevo. Están envueltos en ilusión y tienen aquello que nos convertirá en lo que queremos ser. Sin embargo, bajo su fachada de novedad hay algo que resulta familiar: suelen ser los mismos del año anterior. Y es que tienen un lado oscuro: carecen de manual de instrucciones. Aparecen en enero para cambiarnos la vida y desaparecen antes del primer trimestre, cuando nos abandona la fuerza (de voluntad).

¿No te has dado cuenta de que tus propósitos de años nuevo son sospechosamente similares a los del año pasado? ¿Estarás viviendo un déjà vu? ¿o es quizás una nueva política de propósitos reciclados?. Ya sabes hacer más ejercicio, bajar esos kilitos, comer más sano, dejar el tabaco, aprender un idioma o un instrumento musical, cambiar algo en tu vida o incluso mejorar como personas. ¿Por qué no somos capaces de conseguirlos? ¿En qué momento abandonamos nuestro objetivos y nos dejamos arrastrar por el lado oscuro de la pereza? ¡Esto se va a acabar!

Primero: Para conseguir algo hace falta trazar un plan, pero ojo, uno que realmente pueda llevarse a cabo. Nuestro plan debe contener metas realistas, concretas y alcanzables. Y debemos trazarlo de manera que estas metas te hagan sentir que te estás acercando cada vez más a tu objetivo final. Piensa en los deportistas: si su objetivo final es nadar los 200 metros en menos de dos minutos, trazarán pequeñas metas semanales o mensuales para ir acercándose a lo que quieren conseguir: entrenando en piscina, en gimnasio, cuidando la alimentación… generando una maquinaria de pequeños hábitos que trabajen para alcanzar el propósito deseado. Además, conseguir pequeños logros diarios le dará sentido a lo que haces y alimentará tus ganas de seguir adelante.

Ya sabemos que el sofá y el chocolate tienen fuerza gravitatoria propia así que desde Psico·Salud, Gabinete de psicología en Tenerife te damos algunas estrategias para que puedas salir de este campo gravitacional y mantengas tus objetivos con vida. Que los propósitos te acompañen en este nuevo año:

1. Estrategia I: Define y concreta.

No dejes que se pierda entre la niebla. Tiene que ser nítido, que lo veas bien para mantenerlo presente. Para ello la definición tiene que ser la más precisa posible. “Ponerme en forma” o “hacer más ejercicio” son definiciones vagas que no te permiten realmente ver tu objetivo. ¿Ponerte en forma cómo? ¿Qué ejercicio? ¿Cuánto más? Si no te haces esas preguntas no puedes tener la imagen clara de qué es lo que tendrás que hacer. Tu propósito tiene que ser preciso y cuantificable: “ir al gimnasio dos veces por semana durante 3 meses” o “reducir 2 cigarros diarios durante una semana”. Estas definiciones sí puedes verlas con más claridad y sólo faltará pensar en qué ropa vas a llevar al gimnasio.

2. Estrategia II: Prioriza y ordena.

Ya tienes tus objetivos bien definidos. ¿Por cuál empiezas? Ordénalos en una lista por orden de prioridad para ti y elige cuáles quieres cumplir. Plantearse muchos propósitos puede engrosar la lista para el año que viene. Es mejor empezar poco a poco, centrándote en los que has decidido y de esa forma asegurarte de que los puedes cumplir. Recuerda que se trata de generar nuevos hábitos y ello requiere esfuerzo. Te recomendamos siempre empezar por los más sencillos o por aquellos que puedas conseguir en pocos pasos. Esto tiene una clara intención, te motivará y posiblemente aumentará tu percepción de autoeficacia, funcionando como un pequeño impulso para ir a por el siguiente objetivo.

3. Estrategia III: Divide y vencerás.

Punto clave para mantener con vida a tus objetivos. Puedes hacer dos cosas:

Divide un propósito grande y complejo en pequeñas metas mensuales: Cualquier problema puede resolverse, da igual lo grande que sea, si lo reduces a partes pequeñas y realizables. Si lo que quieres es bajar de peso, puedes, por ejemplo, ir al gimnasio 3 veces en semana durante un mes o aumentar el consumo de fruta a tres piezas diarias en este periodo. Empieza poco a poco, con metas que es seguro que puedas cumplir (si tu meta es ir todos los días al gimnasio nada más empezar, al tercer día no saldrás del sofá). A medida que vayas consiguiendo estas metas, ve aumentando progresivamente la dificultad y el esfuerzo.

Ve a propósito por mes: Si tienes varios propósitos que pueden conseguirse en poco tiempo, puedes ir cumpliéndolos organizadamente a medida que vaya avanzando el año. Así, cada mes será un nuevo enero con una nueva oportunidad de conseguir lo que te has propuesto.

4. Estrategia IV: Hazlo público.

Si adquieres un compromiso y lo haces público, la presión social del grupo hará que te resulte más difícil abandonar, actuará de motor para que lo consigas. Puede servirte para que tus familiares o amigos te recuerden tus objetivos y te animen a seguir cuando tu motivación empiece a flaquear. Si lo llevas en silencio es más probable que no te importe tanto abandonar lo que tanto te cuesta. Así que compártelo para que no seas tú el único que lo sepa, hazlo también en redes sociales si te apetece.

5. Estrategia V: Registra tus logros.

Si llevas un diario o cualquier otra cosa que te permita registras tus logros, por ejemplo, semanalmente, irás viendo que aunque tu propósito esté lejos todavía, te vas acercando cada vez más poco a poco. Das sentido a tu esfuerzo si recuerdas que quieres conseguir y los pequeños pasos que das en esa dirección. Cada pequeño paso, por mínimo que sea, es un logro. Si esta semana fumas 5 cigarros menos que la anterior, o caminas 10 min diarios más, es algo positivo. No lo desmerezcas.

6. Estrategia VI: Buscar ayuda es de valientes.

Abandonarse al lado oscuro no es la opción. Si la desmotivación o la pereza comienzan a hacer cuesta arriba tu camino o durante el mismo se presenta algún reto que no sabes cómo enfrentarte, busca la Alianza, únete a otras personas que tengan tu mismo objetivo. Existen muchos clubs de actividades, grupos de lectura, de corredores o equipos de crossfit, grupos de idiomas e incluso foros en internet donde poder contar tus logros e intercambiar experiencias con personas que están en tu misma situación y pueden animarte a continuar. Otra opción es buscar ayuda profesional: si te planteas bajar de peso, comer mejor, mejorar como persona o hacer algún cambio en tu vida puedes recurrir a una persona especializada para que te oriente sobre cómo llevarlo a cabo.

7. Estrategia VII: Usa la Fuerza: Pasa a la acción.

Es posible que alguno de los próximos 365 días nos dejemos llevar por el lado oscuro, en forma de “el lunes empiezo”. Que la apatía o la pereza aparezcan tentándonos con nuestro cómodo sofá. Permanece alerta, preparados para poder retomar la acción en cuanto empecemos a sentir sus influencias. Aceptar que esto puede pasar es clave para no abandonar nuestro camino: si te desvías, no importa, vuelve a comenzar. Sigue adelante, un tropiezo en el camino no es un abandono, no te desanimes e intenta retomar tus objetivos lo más rápidamente posible. No te escudes detrás del “este lunes empiezo”, un miércoles es igual de bueno que un lunes para empezar.

Esperamos que con estas estrategias puedas hacerte tu propio manual de instrucciones para propósitos resistentes y, si al empezar o durante la aventura surgen dificultades, estamos aquí para ayudarte a resolverlas.

¡Felices propósitos nuevos!

Psico·Salud 

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Autor Psico·Salud

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Join the discussion 2 Comentarios

  • ¡Excelente artículo! Pienso que es fundamental el establecimiento de metas, pero más importante el ir comprobando que son cumplidas. Por ello yo propongo (mensual, semestral o incluso anualmente) un análisis de qué hemos cumplido y qué no. Eso nos servirá para establecer los objetivos del próximo año (y ser más realistas si hemos incumplido muchos jeje), incluso para ir realizando correcciones sobre la marcha.

    ¡Un saludo! 🙂

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