Psicólogos TenerifeLa curiosidad es un instinto natural, está en nuestros genes. Una suerte de comportamiento de búsqueda, exploración,  investigación y aprendizaje. Describe un número desconocido de mecanismos del comportamiento psicológico que tienen el efecto de impulsar a los individuos humanos y animales, a buscar información e interacción con su ambiente natural y con otros seres a su alrededor.

Lo “curioso” es que cuando abordamos un tema que nos despierta curiosidad, recordamos no sólo la información concreta sobre ese tema, sino también nos resulta fácil recordar otro tipo de información relacionada que se muestra al mismo tiempo, información anexa o indirecta. Parece que una mente curiosa aprende más y mejor. Pero, ¿qué dicen los expertos?

En un estudio recientemente publicado en la revista Neuron los investigadores nos muestran lo que sucede dentro de nuestro cerebro cuando se despierta la curiosidad. En el estudio se le pidió a los participantes que valoraran cuanta curiosidad les daba averiguar la respuesta a preguntas tipo trivial, como por ejemplo: “¿Qué significa realmente la palabra dinosaurio?” Los participantes fueron colocados en un  aparato de IRMf que mide la actividad cerebral en base a los cambios en el flujo sanguíneo cuando el cerebro está realizando ciertas tareas.

En la prueba, los sujetos leyeron la pregunta seguida de la imagen de la cara de una persona, y se les pidió que tomaran una decisión específica sobre esta persona. Por último, se les mostró la respuesta a la pregunta, en nuestro ejemplo, a la palabra dinosaurio: “Lagarto terrible“. Después de la IRMf los participantes completaron una prueba de memoria sobre las respuestas a las preguntas formuladas, y otra que no esperaban sobre su capacidad para reconocer las caras que se mostraron durante la exploración.

La investigación reveló una serie de hallazgos importantes. Por una parte, cuando las personas tienen curiosidad por averiguar la respuesta a una pregunta específica, la recuerdan mejor, su recuerdo perdura más tiempo.  En palabras de Amy Reichetl, investigadora en el departamento de psicología experimental de la Universidad de Gales: “Esto demuestra que cuando el cerebro se interesa más  haciendo una tarea relevante e interesante, las personas aprenden más“.

Por otra parte, se ha observado que cuando se estimula la curiosidad en el sujeto, la actividad del hipocampo (región del cerebro asociada con la memoria) aumenta, así como las regiones asociadas con la recompensa.

La neurocientífica Fiona Kumfor jefa del grupo de investigación del NRS (Neurosciencia Research Australia) que ha centrado su trabajo en la influencia de las emociones en la memoria (Cómo los sentimientos y emociones que se experimentan durante un evento, determinan la probabilidad de que este se recuerde) está de acuerdo con las conclusiones de la investigación con IRMf y confirma que otros estados motivacionales, además de la curiosidad, también influyen en la probabilidad de que una información sea recordada. “Es importante destacar que este trabajo revela que, al igual que otras emociones, la curiosidad no sólo va a determinar si la información de interés de un evento será recordada, también puede influir en el recuerdo de información incidental o extraña presente en el momento del evento.” Es decir, las caras de nuestro experimento.

Parece que una mente curiosa está más abierta, capta más información de su entorno sin importarle tanto el tema central que ha movido esa curiosidad. Es como si estuviera más receptiva a otros estímulos de distinta naturaleza que pueda integrar. 

Por eso las motivaciones importan en el aprendizaje. El neurocientífico del comportamiento Jee Hyun Kim, jefe del laboratorio de Psicobiología del Desarrollo en Melbourne Institute Florey de Neurociencia y Salud Mental, cree que estamos empezando a ver las verdaderas implicaciones de las emociones y sentimientos en el aprendizaje. Le interesa especialmente ver cómo los diferentes niveles de curiosidad y motivaciones de una persona tienen un impacto en su memoria y aprendizaje. “Nos daría más información ver si los individuos poco curiosos responden mejor a la motivación extrínseca  (basado en el valor de la recompensa), mientras que los individuos muy curiosos presentan alta motivación intrínseca (auto-motivación). Encontrar tales relaciones, y cómo el uso de la motivación, intrínseca o extrínseca, puede variar debido a determinados trastornos psicológicos o neurológicos, tendría importantes implicaciones prácticas.”

Kumfor añade que la investigación sobre las recompensas extrínsecas en la memoria es un área importante. “Trabajos anteriores han sugerido que los efectos beneficiosos de la recompensa intrínseca y de la recompensa extrínseca no son aditivos.” Por este motivo, cuando se otorgan recompensas externas adicionales a una persona que ya está auto-motivada es poco probable que tenga algún beneficio extra en su memoria. Sin embargo, las recompensas externas sí pueden resultar muy útiles cuando el tema que hay que aprender es menos interesante.

La curiosidad no mato al gató

La curiosidad no mató al gato

¡A fomentar la curiosidad!

Reichelt resalta la importancia de estimular la curiosidad “Es muy importante en todas las edades, desde las escuelas, a los lugares de trabajo y para el cuidado de ancianos“, añade que “en los pacientes con trastornos neurológicos como el Alzheimer o la demencia puede ayudar a recordar cosas que son importantes, y también alientan nuevos aprendizajes y también es relevante para los niños que tengan dificultades de aprendizaje y se sentientan frustrados”. Estimular la curiosidad antes de aprender en un entorno educativo puede mejorar el “aprendizaje no intencional”  y también aumentar la motivación para facilitar el aprendizaje.

Crea un clima de curiosidad abierto al conocimiento, fomenta el preguntar el “por qué” de las cosas, sé escéptico/a, entiende que todo está interconectado y que la curiosidad no mato al gato, fue una error de traducción de una frase inglesa que se remonta al siglo XVI, originalmente fue la preocupación lo que lo mato. ¿Curioso no?

Sergio García Morilla. Psico·Salud

Centro de Asistencia Psicológica.

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Esta entrada es una adaptación de un artículo publicado en The Conversation: Artículo original

Sergio García Morilla

Sobre Sergio García Morilla

Psicólogo clínico en Tenerife, especializado en terapia cognitivo conductual y de tercera generación posee una amplia experiencia en evaluación, diagnóstico y tratamiento de trastornos psicológicos en adultos. Twitter: @sergiogarmor

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