¿Hasta el infinito y más allá?: El peligro de las compras compulsivas.

¿Es 5 de enero, está a punto de comenzar la Cabalgata de Reyes y aún te quedan regalos por comprar? ¿Eres de los que madruga y espera en la puerta a que abran las tiendas el primer día de rebajas? Tanto si es así, como si simplemente te gusta ir de compras, vamos a darte las claves de un problema que, aunque parece que afecte a pocas personas, es más común de lo que parece: las compras compulsivas.

Estamos en una época del año en la que es normal que adelgacemos nuestra cuenta corriente, y es que los anuncios, ofertas y promociones adornan las calles con la idea de que si compras ese artículo o consigues ese 2×1, tendrás un pedacito más de felicidad antes de que los Reyes Magos vuelvan a Oriente. Eslóganes publicitarios que hablan de amor, con vivos colores y letras enormes y bonitas que inevitablemente acaban entrando por nuestras retinas. Es por eso que en Navidad este deseo de comprar de dispara, y aún queda el segundo asalto: las rebajas. ¿No has tenido alguna vez la sensación, cuando se apagan las luces de Navidad y se descuelgan los carteles de rebajas (o 2as rebajas), de que has comprado cosas que realmente no necesitas o no querías tanto?

Hacer compras innecesarias no tiene por qué significar que existe un problema. Sin embargo, cuando hablamos de compras compulsivas hablamos de que implican una verdadera adicción. Algunos estudios manifiestan que una tercera parte de los ciudadanos de la Unión Europea son adictos al consumo y tienen serios problemas de autocontrol a la hora de realizar sus compras. Es, por tanto, una fuente de problemas significativos a nivel personal, económico, laboral y familiar.

¿Por qué se produce este fenómeno?

La adicción a las compras es un impulso incontrolable que hace que queramos adquirir productos que muy probablemente no necesitemos con un deterioro económico desmedido. Esta ausencia de autocontrol acaba interfiriendo en nuestra vida cotidiana de forma crítica y es común que las personas que sufren este tipo de adicción tengan continuos conflictos familiares, especialmente por el gran gasto de dinero que realizan.

Cuántas veces hemos visto en películas y series a personajes generalmente femeninos que, después un problema personal o algún éxito profesional y, tras dar el pistoletazo de salida con un necesito ir de compras o “hay que celebrarlo yendo de compras, inician una carrera en la que al llegar a la meta tienen menos crédito en su tarjeta y más bolsas con las que volver a casa.

Comprar puede producir un estado de bienestar temporal, reducir la ansiedad y las emociones negativas. Y si algo nos produce placer o nos disminuye temporalmente la tristeza, enfado o la ansiedad, volveremos a repetirlo la próxima vez que queramos sentirnos bien o dejar de sentirnos mal. Tenemos por tanto, una vía de escape. Sin embargo, después del subidón de euforia o de alivio, viene la realidad acompañada  de  sentimientos  de culpa, remordimientos y tensión por las compras realizadas. Así que volvemos a comprar para aliviar estas emociones. Así, se cierra y se abre constantemente el círculo vicioso que rodea a este problema. Es una solución que aparentemente reduce la ansiedad, pero, es una trampa: sólo la reduce a corto plazo, haciendo al que la padece dependiente una y otra vez de la conducta que le alivia. A medio y largo plazo se encuentra con la misma montaña rusa: comprando para bajar la ansiedad cada vez que ésta sube.

Los mensajes publicitarios y el marketing, la facilidad con la que ahora podemos efectuar los pagos (tarjetas de crédito, aplicaciones de móvil), el aburrimiento, nuestro estado anímico… Todos estos factores facilitan que incremente nuestra necesidad de comprar. Son mensajes constantes, en cualquier medio que nos rodea dotándonos de mil herramientas diferentes para que comprar sea cada vez más cómodo, fácil y apetecible. Así que de repente, parece que no puedes vivir sin esa chaqueta amarilla con descuento de última hora del 50%, que encima la puedes pagar desde el móvil y te la envían a casa o la recoges en tienda cuando quieras. Difícil resistirse, ¿verdad?

Desde Psico·Salud te ofrecemos las siguientes pautas para afrontar los últimos gastos navideños y enfrentarte a las rebajas  sin convertirte en el Buzz Lightyear de las compras:

Haz una lista: como la del súper, escribe los artículos que quieres comprar antes de ir, así tendrás a la tentación controlada. Recuerda también que si haces las compras eufórico o con un estado de ánimo bajo, puede que las hagas de forma más irracional y sin autocontrol. ¿Has hecho alguna vez la compra con hambre? Corres el riesgo de intentar meter el pasillo de galletas en la cesta. Lo mejor es ir con un estado de ánimo lo más estable posible.

Limita tu gasto diario: elabora un presupuesto previo con un límite del gasto que puedas realizar sin poner en una situación crítica a tu economía personal.

No te dejes caer en la tentación: y líbrate de los gastos innecesarios. Ten en cuenta que la reducción en el precio de algunos productos no conlleva la reducción en el precio de todos.

 

– Evita las compras de última hora: ya sabemos que ir antes de que cierren y la incertidumbre de no saber si podrás comprar lo que quieres ni qué quedará cuando llegues puede ser emocionante si te van los deportes de riesgo como intentar aparcar en el centro en hora punta, pero también puede ser muy estresante. Además, a última hora encontramos que los precios están más caros y con las  aglomeraciones puede que se hagan las compras de forma apresurada y descuidada.

Si necesitas ayuda profesional, en PsicoSalud somos psicólogos expertos. Realizamos nuestras intervenciones en tratamientos psicológicos basados en la evidencia empírica. Podremos ayudarte a recuperar el control de tu vida, ponte en contacto con nuestro Gabinete de psicología en Tenerife, tenemos a psicólogas y psicólogos expertos que podrán ayudarte.

 

BIBLIOGRAFÍA

Echeburúa,  E. (1994):  Evaluación   y tratamiento de los trastornos adictivos. Madrid: UNED-FUE

Echeburúa, E. (1999): ¿Adicciones sin  drogas?  Las nuevas  adicciones:  juego, sexo, comida,  compras,  trabajo,  internet.  Bilbao Desclée de Brouwer.

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Autor Psico·Salud

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