Es un tema de actualidad. Hoy en día todo el mundo parece hablar del estrés. Es frecuente escuchar frases como “¡Qué estrés, no voy a llegar a tiempo a mi cita!”, “El médico me ha dicho que lo que tengo es estrés”, o  “El trabajo me tiene muy estresado”.

Oímos continuas referencias al estrés en nuestras conversaciones diarias, en la televisión, en la radio, en los periódicos, en internet, etc. Esto demuestra que el conocimiento que tenemos actualmente sobre el estrés resulta bastante difuso y heterogéneo, posiblemente debido a este abuso del término que sólo ha contribuido a crear una notable confusión. El estrés es un concepto muy fácil de experimentar pero resulta muy difícil de definir. Es por esto que no se tiene una definición unitaria y en su lugar existe una amalgama de acepciones, con connotaciones distintas y significados dispares  dependiendo de a quien le preguntes. Por ejemplo si preguntas a una mujer de negocios, el estrés puede ser para ella algún tipo de frustración o tensión emocional, para el trabajador que tiene a su cargo supone una cantidad excesiva de trabajo en su jornada; para el controlador aéreo el estrés lo experimenta como un problema de concentración, para el bioquímico y el endocrinólogo es un fenómeno puramente químico, sin embargo para el atleta profesional supone una tensión muscular o sobrecarga.

Entonces, ¿quién tiene razón?

¿qué es el estrés, es esfuerzo, sobrecarga, es falta de concentración, fatiga, dolor, quizás miedo, humillación por la censura, o incluso un suceso inesperado?

Lo que esta claro es que cuando hablamos de estrés, solemos pensar que es algo malo. Sin embargo, lo que poca gente sabe es que sin él no estaríamos vivos. El estrés constituye una parte esencial de nuestras vidas, es el resultado inevitable de la interacción entre nosotros y el ambiente que nos rodea. Necesitamos el estrés para poder adaptarnos a los cambios constantes que se producen en nuestra vida.

El estrés podría definirse como la respuesta fisiológica, psicológica y conductual que desarrolla un individuo ante cualquier cambio del ambiente, para adaptarse eficazmente a él. Según Antonio Cano Vindel, presidente de la Sociedad Española del Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS) es un proceso en el que se producen una serie de cambios a lo largo del tiempo que se inicia ante una situación que nos demanda una serie de recursos que no tenemos.

Este proceso es un proceso de activación psicofisiológica, que en un principio es natural y saludable ya que nos ayuda a activarnos ante tareas que requieren mayor atención, esfuerzo, rapidez, etc. Preparando a nuestro organismo para hacer frente a la nueva situación y para lo que acontezca. Gracias a él podemos percibir mejor los cambios, decidir qué conductas son las más adecuadas y llevarlas a cabo de la forma más rápida posible.

Se trata pues de una reacción adaptativa de nuestro organismo y nuestra mente al cambio. Los científicos denominan a este tipo de estrés, eustrés o estrés positivo, cuando la situación se ha solucionado cesa la respuesta de estrés y el organismo vuelve a su equilibrio, es un estrés puntual.

El problema ocurre cuando esta activación perdura mucho en el tiempo, entonces la persona puede tener una serie de síntomas negativos que definen lo que entendemos coloquialmente como estrés (distrés o estrés negativo).

Captura de pantalla 2015-04-05 a las 20.26.46

¿Es lo mismo estrés que Ansiedad?

Normalmente ansiedad y estrés se usan como sinónimos, pero como hemos visto el estrés es un proceso que incluye una serie de respuestas de nuestro organismo y la ansiedad (emoción desagradable que surge ante una posible amenaza) es una de ellas, posiblemente la más frecuente pero desde luego no es la única. Hay personas que ante una situación estresante sufren otras reacciones emocionales. Se muestran eufóricos, irritables o se bloquean, otros piden ayuda, otros se derrumban y lloran desconsoladamente. El estrés, sobre todo prolongado en el tiempo, suele estar más asociado al cansancio y agotamiento que la ansiedad.

¿El estrés afecta a todos por igual?

No. El estrés es algo subjetivo y personal. Comienza cuando percibimos una situación, una persona o un suceso estresante, y esta percepción puede ser distinta en función de las personas que la experimentan e incluso la misma persona en momentos diferentes puede no percibir igual los mismos sucesos y puede llegar a reaccionar ante ellos de manera distinta.

¿De qué depende la respuesta al estrés?

Pues, en general de tres pilares básicos:

  •  La Situación.
  •  La interpretación que hacemos de la situación.
  •  Los recursos y habilidades de que disponemos para enfrentarnos a ella.

¿Cuales son las situaciones estresantes?

Cuando hablamos de situaciones estresantes, en lo primero que la mayoría de las personas piensan son en situaciones negativas. Sin embargo, practicar un deporte de riesgo, ver una película de miedo o tener un hijo suelen provocar importantes respuestas de estrés, aunque probablemente no consideremos estos sucesos como negativos.

En contra de lo que se pueda pensar las situaciones positivas también pueden ser estresantes, imagina por un momento que ganas el Gordo de Navidad, esto aunque extremadamente agradable no deja de ser un giro importante en la vida de cualquiera, y ¿quién no se ha estresado cuando se va de vacaciones?. Cualquiera de estas situaciones (buenas o malas) exige al organismo una respuesta de adaptación al cambio y, en consecuencia, generar los recursos necesarios para enfrentar las situaciones.

En general, podemos decir que provoca estrés todo aquello que implique:

Captura de pantalla 2015-04-05 a las 20.10.31

  • El cambio o la novedad de la situación, simplemente que suceda algo nuevo.
  • La falta de predictibilidad de la situación. El hecho de saber que “algo” te va a pasar, pero no cuándo, hace que este “algo” sea especialmente estresante para ti.
  • La incertidumbre acerca de lo que puede suceder. Por ejemplo, esperar a alguien que se retrasa sin saber qué le ha podido ocurrir o estar trabajando en una empresa donde se ha comunicado que van a hacer un ERE de 5000 personas y no saber si estás o no en la lista.
  • Sensación de descontrol. Situaciones en las que la persona no sabe qué hacer, o que sobrepasan de sobremanera los recursos de los que cuenta.
  • La amenaza a nuestra personalidad. En el ejemplo laboral el despido no solo implica la perdida del trabajo para muchas personas, implica la perdida de parte de nuestra identidad.

El estrés será más importante cuantas más de estas características estén presentes y/o cuanto más intensas sean las mismas.

En resumen, el estrés es respuesta global (fisiológica, psicológica y conductual) que desarrolla un individuo ante cualquier cambio del ambiente (bueno o malo), para adaptarse eficazmente a él. Existen unas características básicas del entorno que provocan estrés (novedad, predictibilidad, incertidumbre, controlabilidad, amenaza) que tenemos que tener en cuenta. Pero, ¿qué situaciones de mi vida disparan la respuesta de estrés?, ¿En qué consiste y cómo nos afecta dicha respuesta?, ¿cómo podemos gestionar adecuadamente esta respuesta para no sufrir por ella? Todas estas preguntas y algunas más en siguientes entradas.

Sergio García Morilla. Psico·Salud

Centro de Atención Psicológica.

Sígueme en twitter

Lecturas:

Sergio García Morilla

Sobre Sergio García Morilla

Psicólogo clínico en Tenerife, especializado en terapia cognitivo conductual y de tercera generación posee una amplia experiencia en evaluación, diagnóstico y tratamiento de trastornos psicológicos en adultos. Twitter: @sergiogarmor

Un comentario

  • […] Llegan las Navidades y todo se llena de mensajes de paz, alegría, amor, fabulosas cenas en familia y románticos planes en pareja. ¿Pero qué pasa cuando no te apetece entonar eso de “noche de paz, noche de amor?” Y es que esta época navideña, con sus preparativos, sus reencuentros esperados (o no tan esperados), los regalos, las fiestas… puede traernos también la sensación de que no podemos abarcarlo todo en tan poco tiempo y empezar a sentir estrés. […]

Haz un comentario