Como hemos visto en la anterior entrada, el estrés es una respuesta global (fisiológica, psicológica y conductual) que desarrolla un individuo ante cualquier cambio del ambiente (bueno o malo), para adaptarse eficazmente a él. También analizamos las características básicas del entorno que provocan estrés (novedad, predictibilidad, incertidumbre, controlabilidad, amenaza).

Hoy hablaremos de las situaciones que nos estresan, las fuentes de estrés en nuestra vida o como se conocen en psicología, los estresores. 

Pero, ¿Qué entendemos por estresores?

Las situaciones estresantes o estresores junto con la interpretación que hacemos de dichas situaciones y los recursos de los que disponemos para enfrentarnos a ellas son variables que median en la respuesta de estrés. Los estresores se pueden dividir en tres grandes grupos en función de la intensidad de la respuesta que provocan, de la frecuencia de aparición del estresor en nuestro día a día y la duración del mismo cuando aparece, así tenemos:

 1. Sucesos vitales intensos y extraordinarios.

Este tipo de situaciones son las menos frecuentes en nuestra vida. Suelen ser eventos estresantes de gran intensidad emocional pero de corta duración. Son puntuales y exigen a nuestro organismo un trabajo de adaptación muy intenso que conlleva importantes respuestas de estrés. Ejemplos típicos suelen ser casarse o  separarse de la pareja,  comenzar con un nuevo trabajo, ser despedido del que teníamos, perder a una persona que queríamos, sufrir un infarto o una enfermedad terminal, tener un accidente de tráfico, ser víctima de abuso, sufrir un terremoto devastador, etc.

2. Sucesos diarios estresantes de menor intensidad.

Este tipo de estresores se caracterizan por su alta frecuencia. Son situaciones que pueden repetirse mucho a lo largo de nuestro día a día pero, sin embargo, suelen experimentarse con menor intensidad y su duración es variable. Es precisamente debido a estas características, que los suframos de forma más continuada y durante más tiempo que estos estresores suelen tener efectos más negativos a nivel psicológico y fisiológico que los anteriores. Los podemos dividir según el área que afecte en nuestra vida, así por ejemplo, tenemos sucesos diarios estresantes:

  • De tipo laboral como pueden ser los conflictos con los compañeros, toma de decisiones en el trabajo, la inseguridad o incertidumbre en el empleo, problemas económicos o el mismo ambiente físico laboral (ruidos molestos, calor o poca ventilación), etc.
  • De tipo relacional, entre ellos podemos destacar los conflictos interpersonales con familiares o amigos, discusiones con la pareja, problemas con los vecinos, pero también nos puede resultar estresante y desmoralizador la falta de reconocimiento de los demás ante nuestros esfuerzos,  las dificultades de comunicación, etc.
  • De Salud, puede ser frecuente que a una persona le resulte estresante encontrarse sin fuerzas o sufrir un dolor continuo (de dientes o de cabeza) o padecer una enfermedad crónica.
  • Otros donde englobamos situaciones que por su variabilidad y cotidianidad pueden suponer una fuente de estrés. Como por ejemplo los atascos, las colas etc. ¿alguien no ha sufrido estrés cuando se encuentra en uno de ellos? E igualmente, situaciones que, debido a la siempre presente subjetividad, pueden resultar muy estresantes para unos pero no para otros, como pueden ser las dificultades que puede tener una pareja para tener un hijo o el simple mal tiempo cuando se esperaban días de sol.

 3. Situaciones de tensión crónica mantenida.

A nivel clínico este tipo de situaciones son las más perjudiciales para la persona que las sufre, ya que generan una fuerte respuesta de gran  intensidad y su presencia es constante. Suelen ser episodios prolongados de nuestra vida que se ven mantenidos por la presencia de una situación estresante duradera. Algunos ejemplos pueden ser cuando una persona sufre malos tratos en el ámbito doméstico, el estrés que sufre el cuidador de un enfermo con demencia, la situación en la que se encuentra un inmigrante sin papeles, un mal ambiente laboral o mobbing, burnout o sindrome de estar quemado por el trabajo, estar en situación de desempleo durante meses y sin expectativas de mejora, esta situación de crisis global, mantener una mala relación de pareja en el tiempo, conflictos bélicos etc.

Como afirma Sonia Lupien fundadora del Centre of Studies on Human Stress, “el estrés es un mal de nuestro tiempo pero también una reacción necesaria frente a los retos y problemas de nuestra vida cotidiana”.

¿Te has fijado que los titulares de periódicos están cargados de información amenazante? Recortes en salud, prima de riesgo disparada, endeudamiento, número de desempleados, etc. Estamos rodeados de información que nuestro cerebro puede interpretar e interpreta como cambios con características amenazantes que nos llevan a sufrir respuestas. Pero, como hemos visto anteriormente, el estrés agudo, puntual es una respuesta natural y necesaria para la supervivencia, una reacción del organismo ante una situación que la persona valora como amenazante. Recordemos que todo lo nuevo, impredecible, descontrolado o que suponga un peligro para nuestra personalidad es susceptible de desencadenar una respuesta que nos ayude a soportar estas situaciones exigentes.

El problema viene cuando la situación se cronifica, como en las situaciones de tensión mantenida, o cuando no disponemos de las herramientas adecuadas para hacerle frente. Aquí el estrés se vuelve desadaptativo para el organismo (distrés) produciendo respuestas negativas para la persona como, por ejemplo, el aumento de ciertas hormonas en el torrente sanguíneo que afectan a nuestro sistema y desequilibran al organismo. De estás y otras respuestas de estrés hablaremos en la siguiente entrada.

Sergio García Morilla. Psico·Salud

Centro de Atención Psicológica

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Sergio García Morilla

Sobre Sergio García Morilla

Psicólogo clínico en Tenerife, especializado en terapia cognitivo conductual y de tercera generación posee una amplia experiencia en evaluación, diagnóstico y tratamiento de trastornos psicológicos en adultos. Twitter: @sergiogarmor

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