Fallos del profesional en la entrevista de trabajo (I)

Una entrevista de trabajo es un proceso complicado de triple responsabilidad para el entrevistador. La primera, del evaluador hacia sí mismo, pues estará interesado en hacer su trabajo lo mejor posible. Luego, del evaluador hacia la empresa que le encarga la selección (sea la suya propia o una prestación de servicios), a la que debe conseguirle el mejor candidato posible para el puesto ofertado. Y, por supuesto, la mayor responsabilidad es hacia el entrevistado, y más en estos momentos de crisis: es alguien que acude a un proceso de selección porque necesita trabajar, y merece un trabajo, por parte del seleccionador, lo más objetivo posible, lo más riguroso y acertado.

El problema es que, muchas veces, este proceso no queda en manos de un profesional formado en el campo de la selección de personal. Hay empresas en las que la tarea recae en un mando intermedio (no necesariamente preparado para ella), un supervisor, el propio gerente…Al ser la entrevista una técnica semiestructurada en el mejor de los casos, lo normal es que la llevara un profesional de la evaluación, frente a técnicas más estructuradas que sí se pueden preparar o entrenar. Sin embargo, como ya he dicho, hay veces en las que esto no pasa, y por eso espero que este artículo podamos ayudar a aquél que se embarque en la realización de una entrevista.

Lo principal cuando nos enfrentamos al reto de la entrevista es entender una cosa: no es un procedimiento objetivo, que esté ausente de nuestros sesgos o prejuicios. No nos sirve practicar horas y horas si cuando entramos en la sala nos dejamos llevar por falsas percepciones o intuiciones mal entendidas. Mientras que un test psicotécnico se salva de la mayoría de errores que puede cometer el entrevistador, en este caso no hay que relajarse ni confiarse por mucha experiencia que se tenga.

¿De qué errores estamos hablando? Hay muchos, y hoy enumeraremos tres esperando no saturar al lector. Es importante recordar que los sesgos son procesos mentales automáticos y nadie se salva, sólo con humildad y el conocimiento de los mismos pueden prevenirse.

Efecto halo: Fue descubierto en 1920 por Edward Thorndike. Es la tendencia que tiene el ser humano a dejar que una característica positiva se generalice hacia el resto. Por ejemplo, la tendencia que tenemos a asumir que un actor que nos gusta es buena persona, filántropo, tiene nuestro pensamiento político…En base a una cualidad, asumimos que el resto son igual de positivas y no las examinamos. Extrapolándolo a una entrevista de trabajo, si el entrevistador encuentra un atributo positivo debe cuidarse de explorar el resto para que no contaminen a su evaluación.

Efecto horn: También se le conoce como “efecto halo inverso”. Es la tendencia que se tiene a fijar la atención en un atributo negativo. Recibe su nombre de la palabra inglesa “horn”, que significa cuerno; como si el candidato tuviera un cuerno en medio de la cara y el evaluador no pudiera evitar mirarlo continuamente. Imaginemos que en medio de una entrevista de trabajo el candidato dice algo que no nos gusta, o muestra alguna característica que resulta negativa para el puesto. Lo que no podemos hacer es centrarnos en ella, sino continuar con la exploración y no dejar que la tape.

Efecto espejo: En muchas empresas uno acaba encontrando departamentos en los que los trabajadores se parecen mucho entre sí. Normalmente eso ha pasado porque el que les ha seleccionado trabaja en la misma empresa y se ha dejado llevar por el efecto espejo. Consiste en tener una percepción favorable de la gente que se parece a uno mismo; ya sea en estilo de vestir, en gusto musical, equipo de fútbol…Esto es especialmente grave, porque no suele relacionarse con características objetivamente relacionadas con el desempeño del puesto de trabajo, sino rasgos de personalidad. Cometiendo esto, se es injusto hacia el resto de candidatos que no se parecen al evaluador.

Si empezamos teniendo estos tres factores en cuenta, podremos avanzar en el camino hacia la mejora de nuestras entrevistas y compromiso hacia nuestra responsabilidad.

Javier Alemán González. Psico·Salud.

Centro de Atención Psicológica.

Psico·Salud

Sobre Psico·Salud

Gabinete de psicología en Tenerife. Especializado en en Psicología de adultos, pareja, infantil y adolescente. ¡Nos apasiona lo que hacemos!

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