Efectos de la pornografía en las relaciones.

La pornografía ha sido siempre un tema que ha levantado debate y controversia. Existen muchos mitos en relación a la pornografía, como por ejemplo, la asociación entre esta y la adicción al sexo. Como veremos no es lo mismo. Empecemos definiendo ambas: 

La adicción al sexo se entiende como una conducta o conjunto de conductas de carácter sexual que la persona experimenta como irrefrenables, que se escapan de su control. Estas conductas interfieren en su vida cotidiana y la persona no puede dejar de hacerlas a pesar de los aspectos negativos que implican: sentimientos de culpa, ruptura de pareja, temor a enfermedades de transmisión sexual, etc. La persona que sufre adicción al sexo busca más en la relación sexual un alivio del malestar, que una búsqueda de placer o bienestar. Con estas conductas lo que se pretende, entre otras cosas, es reducir la ansiedad.

La pornografía según la Real Academia Española, es una presentación abierta y cruda del sexo que busca producir excitación en el observador. También se define como un espectáculo, texto o producto audiovisual que utiliza la pornografía. Su máximo exponente es el cine pornográfico una industria multimillonaria.

Como avisábamos antes la pornografía tiene muchos mitos asociados. Como por ejemplo: eres un pervertido si ves porno, los hombres que ven porno son incapaces de relacionarse emocionalmente, el porno es tan adictivo como una droga, el porno destruye parejas y matrimonios, las mujeres no ven porno. Todo esto son creencias arraigadas sin base científica o experimental que las soporte.

Hay estudios muy curioso de percepciones como el  estudio del 2016 de Perry que descubrió que cuando un hombre ve pornografía siente que su relación marital es de peor calidad. Sin embargo, cuando es la mujer quien utiliza pornografía, la relación se percibe como de mejor calidad.

La pornografía, como la mayor parte de las cosas con la que nos relacionamos (por ejemplo internet), puede ser utilizada de manera funcional o disfuncional, puede tener un uso adecuado o inadecuado. Pero no es ni buena, ni mala en sí misma. Los efectos que tenga en sus consumidores dependen en gran medida del contexto en el que se utilice y la función que tenga.

  1. La pornografía como vía de escape.

Si eres una persona que ha tenido hasta este momento una relación amorosa y sexual satisfactoria con tu pareja y por diversos problemas esta relación comienza a no serlo tanto, afectando sobretodo al área sexual. Y en lugar de hablarlo para intentar buscar una solución, comienzas a distanciarte más de tu pareja y utilizas la pornografía como sustituto del deseo que puedas sentir, no pinta bien la cosa. En este caso se pueden percibir más efectos negativos que positivos del uso de este material, como pudiera ser las expectativas irreales, el descenso progresivo del interés sexual en la pareja o incluso el aumento de la inseguridad personal.

  1. Pornografía como un medio para mejorar el rendimiento sexual.

Muchas veces cuando nos iniciamos en el mundo sexual, no tenemos muy claro cómo va “el tema”. En ese caso la pornografía nos puede ayudar a tomar conciencia sobre cómo se realiza un acto sexual. Sin embargo, hay que tener cuidado de no caer entonces en los mitos: el tamaño de los atributos sexuales de los actores y actrices, la intensidad y forma de los orgasmos, el uso (o más bien falta de uso) del preservativo, y jamás olvidar que el cine porno es cine. Está completa y totalmente pactado y organizado, hay un equipo humano detrás trabajando para resaltar los aspectos que quieren y ocultar lo que no. No refleja la realidad de la sexualidad.

Si tenemos esto en cuenta, los efectos positivos de la pornografía son reportados como mayores que los negativos, estos pueden ser, mejora de la comunicación sexual con tu pareja, más experimentación sexual, mayor comodidad sexual y mayor calidad sexual.

Si crees que puedes tener algún problema con tu pareja a causa de este tema o cualquier otro, no dudes en ponerte en contacto con nosotros aquí. 

Referencias: 

  • Daneback, K., Træen, B., & Månsson, S. (2008). Use of Pornography in a Random Sample of Norwegian Heterosexual Couples. Archives Of Sexual Behavior, 38(5), 746-753.
  • Echeburúa, E. (2012). ¿Existe realmente la adicción al sexo?.Adicciones, 24(4), 281.
  • Fukui, A. & Westmore, B. (1994). To see or not to see: The debate over pornography and its relationship to sexual aggression.Australian And New Zealand Journal Of Psychiatry, 28(4), 600-606.
  • Hald, G. & Malamuth, N. (2007). Self-Perceived Effects of Pornography Consumption.Archives Of Sexual Behavior, 37(4), 614-625.
  • Kohut, T., Fisher, W., & Campbell, L. (2016). Perceived Effects of Pornography on the Couple Relationship: Initial Findings of Open-Ended, Participant-Informed, “Bottom-Up” Research. Arch Sex Behav: 1.
  • Perry, S. (2016). Does Viewing Pornography Reduce Marital Quality Over Time? Evidence from Longitudinal Data. Arch Sex Behav.
  • Poulsen, F., Busby, D., & Galovan, A. (2013). Pornography Use: Who Uses It and How It Is Associated with Couple Outcomes. Journal Of Sex Research, 50(1), 72-83.
  • Træen, B., Spitznogle, K., & Beverfjord, A. (2004). Attitudes and use of pornography in the Norwegian population 2002.Journal Of Sex Research41(2), 193-200.



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