En Psico·Salud nos interesa especialmente el ámbito de la educación emocional, que entendemos como el aprendizaje de una serie de habilidades que nos hacen emocionalmente competentes y que nos preparan para afrontar de forma eficaz los conflictos y dificultades que inevitablemente encontraremos a lo largo de nuestra vida. Al tratarse de habilidades, pueden ser trabajadas, mejoradas y aprendidas.

El trabajo de la Educación Emocional se ha aplicado a numerosos ámbitos (contexto educativo, laboral, clínico) y puede ser trabajado y mejorado en cualquier momento evolutivo (infantil, adolescencia, adultos, vejez). Por ello, nos hemos aventurado a trabajar este aspecto, integrándolo en los tratamientos cuando sea necesario, pero a la vez apostando por un trabajo desde la prevención, realizando talleres para adultos, jóvenes y niños cuyo objetivo sea el aprendizaje de habilidades socioemocionales que nos permitan enfrentarnos y resolver adecuadamente muchos de nuestros conflictos emocionales. 

¿Cuáles son los beneficios de trabajar la Educación Emocional?

EscuelaEn la escuela se ha formado tradicionalmente a los alumnos centrándose en el desarrollo cognitivo (aprendizaje de contenidos escolares), prestando poca o ninguna atención al desarrollo emocional. Compartimos con muchos autores la importancia de trabajar estas habilidades desde edades tempranas ya que un buen manejo de las mismas ha demostrado su influencia positiva en diversos ámbitos de la vida (académico, laboral, relaciones interpersonales, como protección ante situaciones de riesgo). Numerosos estudios muestran como la regulación emocional de ciertos estados negativos (ira, ansiedad, frustración, incertidumbre) facilita el desarrollo de la percepción de autoeficacia, la motivación intrínseca, el control del estrés ante los exámenes y la atención, aspectos fundamentales en etapa escolar. Además, en la adolescencia, poseer un amplio abanico de competencias de regulación emocional puede actuar como factor protector que evite recurrir a otros reguladores (consumo de alcohol, tabaco, conductas antisociales) para el afrontamiento de estados de ánimo negativos (ansiedad, estrés, agresividad, disforia).

NegociosEn el mundo laboral, la elevada competitividad en los procesos de selección de personal hace que cada vez tenga más valor que el aspirante, además de poseer un valioso curriculum, posea ciertas habilidades que le permitan establecer relaciones interpersonales adecuadas con sus compañeros, favoreciendo un clima de cooperación, automotivación, en definitiva, un entorno laboral emocionalmente competente. Por otra parte, las circunstancias actuales también exigen que el trabajador esté preparado para superar periodos difíciles, como mayor presión por parte de los superiores, conflictos con compañeros o incluso etapas de desempleo, que si se prolongan en el tiempo y no se está adecuadamente preparado, puede provocar una disminución de autoestima, estados depresivos, irritabilidad etc.

IconoCorazónEn consulta, nos hemos dado cuenta de que, existen elementos comunes que están íntimamente relacionados con la educación emocional. Hemos observado que muchas personas poseen estrategias deficitarias para afrontar dificultades en su vida diaria. Algunas gestionan o regulan inadecuadamente sus emociones, otras no se comunican de forma eficaz o presentan baja autoestima, etc. El resultado común es una falta de satisfacción con la vida, que si no se atiende a tiempo puede acabar generando dificultades.