¿Cuándo y por qué sufrimos Ansiedad?

En la entrada anterior aclaramos que la ansiedad era una respuesta de lucha-huida, llamada de esta forma porque todos sus efectos están dirigidos a combatir el peligro o escapar del mismo. De igual manera entendimos que el propósito de la ansiedad es proteger al organismo no dañarlo. Esto es algo que tiene que quedar muy claro, la evolución nos ha dotado de este sistema porque nos ha ayudado, y nos ayuda actualmente, a adaptarnos mejor al entorno. No heredaríamos algo que nos pudiera ocasionar un daño permanente o poner en riesgo nuestra integridad física o salud.

En esta entrada quiero que sepas en qué momento se pone en marcha esta maquinaria heredada y por qué lo hace. Empecemos:

 

¿Cuando sufrimos ansiedad?

La respuesta es sencilla: cuando percibimos o anticipamos algún tipo de peligro. Cuando esto ocurre nuestro cerebro envía un mensaje a una sección de tus nervios llamada sistema nervioso autónomo o SNA. El SNA tiene dos subsecciones o ramas: el sistema nervioso simpático o SNS y sistema nervioso parasimpático o SNP que están directamente implicadas en el control de los niveles de energía corporal y de la preparación para la acción.

Simplificándolo un poco podemos decir que:

  • El SN Simpático es el sistema responsable de la respuesta de lucha y/o huida, el encargado de liberar nuestra energía preparando nuestro cuerpo para la acción.
  • El SN Parasimpático es el sistema responsable de la restauración, el que devuelve a nuestro cuerpo al estado de normalidad previo a la activación, nos relaja.

Existe una característica a destacar del SN. Simpático y es que tiende a ser en gran medida un sistema de todo o nada. Esto significa que cuando se activa, todas sus partes tienden a responder. Es decir, por lo general, o todos los síntomas producidos al activarse son experimentados, o ningún síntoma es experimentado; rara es la vez que se produzcan cambios en una sola parte del cuerpo. Por esta razón en la mayoría de los ataques de pánico, períodos en los que la persona sufre de una manera súbita un intenso miedo o temor, esta experimenta multitud de síntomas y no sólo uno o dos.

¿Qué ocurre en mi cuerpo cuando sufro ansiedad?

Imaginemos la situación, en cuanto nuestro cerebro detecta o anticipa un peligro manda una señal al SN Autónomo que activa a su vez una de sus ramas, el SN Simpático que libera dos productos químicos a través de las glándulas adrenales situadas en nuestros riñones, llamados adrenalina y noradrenalina. Estas productos químicos (catecolaminas) viajan libremente por el torrente sanguíneo y son usados como mensajeros por el SN Simpático para continuar activando otros sistemas de nuestro organismo.  De modo que una vez que empieza la activación en el SN Simpático, continúa y se incrementa durante algún tiempo.

Algunas personas que han sufrido ansiedad intensa han experimentado sensaciones desagradables que parece que se incrementan y que nunca van a dejar de hacerlo. Sin embargo, es muy importante darse cuenta de que la actividad del SN Simpático siempre cesa y lo hace por dos razones distintas:

  • En primer lugar, estos mensajeros químicos (adrenalina y noradrenalina) que circulan por el torrente sanquíneo son destruidos finalmente por otros productos químicos en el cuerpo. Su vida media en sangre dura unos minutos hasta que son recaptados.
  • En segundo lugar, se activa el SN parasimpático, que generalmente tiene efectos opuestos al SN Simpático y restaura la sensación de relajación.

Ambos sistemas, el Simpático y el Parasimpático, actúan como un termostato, cuando la temperatura sube hasta alcanzar un determinado valor el aparato deja de funcionar, se desactiva regulando de esta manera la temperatura como la hayamos prefijado. En el caso del SN Simpático cuando se activa en exceso, no seguirá in crescendo por siempre jamás, llegará un punto en el que el cuerpo “tendrá bastante” de la respuesta de lucha-huida y activará el SN Parasimpático para restaurar la sensación de relajación. En otras palabras, la ansiedad no puede continuar para siempre o aumentar en espiral hasta niveles siempre crecientes y posiblemente dañinos. La evolución ha desarrollado nuestro sistema de manera que el SN Parasimpático sea una suerte de protector interior que evita que nuestro SN Simpático se pase de la raya activándonos. ¡La naturaleza es sabia!

Pero ¿por qué cuando he sufrido mucha ansiedad sigo sintiendo los síntomas pero leves? 

Este es otro punto importante a tener en cuenta, las personas que han sufrido un episodio de ansiedad intensa les queda en el cuerpo una sensación residual, una especie de eco de esa ansiedad intensa durante un tiempo (minutos pudiendo llegar a la hora en algunos casos) después de que el estimulo que la provocó ya no esté. Hay que saber que esos mensajeros químicos de los que hablamos, la adrenalina y noradrenalina, tardan algún tiempo en ser destruidos o recaptados de la sangre. Así, incluso después de que el peligro haya pasado y tu SN Simpático haya parado de responder, es probable que te sientas algo inquiet@ o aprensiv@ por algún tiempo. La razón es que estos productos químicos están aún flotando en su sistema y los que quedan que no se han destruido siguen provocando una respuesta, aunque sea leve. A pesar de todo esto no olvides que este proceso tal como lo he descrito es perfectamente natural e inocuo. No te va a generar ningún daño. Es más, como hemos estado hablando es una función adaptativa porque, en los lugares salvajes de antaño, el peligro podría volver y resultaba útil que el organismo estuviera preparado para activar la respuesta de lucha-huida lo antes posible sin partir de cero, es decir, esta lentitud en la desaparición el único objetivo que tiene es no bajar la guardia del todo. Has visto un león, has huido pero puede que siga merodeando por aquí así que no te relajes tan rápido amig@.

Recuerda la moraleja de esta historia: el propósito de la ansiedad es preparar al organismo para la acción inmediata y así protegerlo, no dañarlo.

En la siguiente entrada explicare qué es lo que sentimos cuando sufrimos ansiedad y porqué lo sentimos.

Sergio García Morilla. Psico·Salud

Centro de Asistencia Psicológica.

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*Este material está basado en la psicoeducación que impartíamos a pacientes que sufrían ansiedad en la Unidad de Terapia de Conducta (UTC) asociada a la Universidad de Barcelona (UB) dirigida por la Catedrática Carmina Saldaña y el Dr. Arturo Bados. Se os echa mucho de menos.

Psicología en Santa Cruz de Tenerife

Sergio García Morilla

Sobre Sergio García Morilla

Psicólogo clínico en Tenerife, especializado en terapia cognitivo conductual y de tercera generación posee una amplia experiencia en evaluación, diagnóstico y tratamiento de trastornos psicológicos en adultos. Twitter: @sergiogarmor

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